Consenso, futuro y reivindicaciones: los partidos políticos explican su visión sobre la energía en Aragón a los socios de Clenar

Tras invitar a todos los partidos que se presentan a las elecciones autonómicas del 8 de febrero, el Clúster de la Energía de Aragón (Clenar) ha celebrado esta mañana un encuentro al que han asistido representantes del PP, PSOE y PAR. Pese a abordar soluciones y propuestas desde distintas perspectivas, los tres partidos han coincidido en destacar la importancia crucial de la energía para el futuro de Aragón —como comunidad productora pero, sobre todo, por su capacidad para atraer inversiones y nuevas industrias—; el valor que aporta el consenso político y territorial y la necesidad de involucrar al territorio en las políticas energéticas. En los posicionamientos, también se ha reclamado un eficiente redimensionamiento de la red eléctrica para que el futuro de Aragón pueda seguir desarrollándose sin trabas.

Este domingo se celebran elecciones autonómicas en Aragón, una cita clave para el futuro de la comunidad. En plena campaña para decidir el nuevo ejecutivo autonómico, el Clúster de la Energía de Aragón invitó a todos los partidos políticos que se presentan a las elecciones para que pudieran transmitir a los socios del clúster cuál es su visión sobre la energía de Aragón, qué retos consideran que deben afrontarse o qué políticas consideran prioritarias para los próximos cuatro años. A la cita, que se ha celebrado esta mañana y ha estado dirigida por Jesús María Sahún, presidente de la Comisión de Comunicación de Clenar, han acudido representantes de tres partidos: Fernando Ledesma, portavoz del PP en las Cortes de Aragón; Darío Villagrasa, vicesecretario general del PSOE en Aragón y alcalde de Bujaraloz; y Alberto Izquierdo, presidente del Partido Aragonés y alcalde de Gúdar.

Consenso, ley y futuro

Fernando Ledesma ha iniciado su intervención haciendo referencia a la ley aragonesa de energía. «Hemos sacado la ley con el voto favorable de las tres fuerzas aquí presentes (PP, PSOE y PAR), un trabajo que dejó marcado el Gobierno de Javier Lambán. El Tribunal Constitucional no entró en el fondo y decidió que en el Decreto-Ley no estaba justificada la urgencia y lo tumbó. Hubo que rehacerlo, pero se retomaron gran parte de las medidas ahí recogidas. El PAR también ha entendido la necesidad de la energía para el desarrollo de Aragón. Pero lo han vuelto a recurrir. Algunas medidas que no recurrieron en el primer decreto ahora sí lo han sido. Ha resultado un poco extraño y ya veremos cómo acaba, pero tener la ley en el Tribunal Constitucional condiciona mucho», ha apuntado Ledesma.

Ledesma también ha señalado que la energía es un «tema tan técnico» que el programa electoral del PP no profundiza en exceso en esta materia. «Apoyamos las comunidades energéticas y al sector porque el futuro de Aragón pasa por ahí. Queremos que la energía se consuma donde se produce y vamos a hacer todo lo posible para que las industrias vengan aquí. Se está logrando no solo con los centros de datos, sino con otras industrias que atraen esos hubs de datos. Se está creando en Aragón un nuevo entorno respecto a la industria tecnológica de alta cualificación. Esa es la importancia que queremos transmitir: no estamos hablando solo de centros de datos, hablamos de puestos de trabajo cualificados y futuro para Aragón. A veces no eliges lo que te viene pero, lo que viene, hay que aprovecharlo. Y lo estamos haciendo con las energías renovables. Aprovechemos las ventajas de Aragón como ya se empezó aprovechar con el anterior gobierno de Lambán», ha remarcado, apostando por el consenso político en materia energética.

Fernando Ledesma, portavoz del PP en las Cortes de Aragón

Por su parte, Darío Villagrasa, vicesecretario general del PSOE en Aragón, ha señalado que su partido defiende que la energía es un eje central de la acción política y una palanca clave para el desarrollo de Aragón. «Ha existido un consenso relevante en torno a la planificación y regulación de la Ley de la Energía, si bien actualmente hay siete artículos recurridos, lo que obliga a poner en valor los acuerdos alcanzados y a mantener una visión estratégica orientada a mejorar el territorio». «Lambán tuvo capacidad de gobierno y contó con una oposición leal», ha afirmado.

Villagrasa también ha destacado la etapa de gobierno de Lambán como un periodo de capacidad de gestión y de diálogo. A su juicio, la política debe actuar «como una brújula que priorice el interés general y el bienestar de la tierra en la que se vive, especialmente en un ámbito tan sensible y transversal como el energético». Desde el PSOE se ha apuntado que el despliegue de las energías renovables genera afecciones y puede provocar colisiones entre distintos intereses, «una realidad que la política debe saber gestionar». En este sentido, ha insistido en que la implantación de proyectos renovables debe realizarse en consenso con el territorio, «evitando que lo que debería ser una buena noticia derive en situaciones de conflicto social, ambiental o paisajístico».

La formación socialista también ha incidido en que la política energética debe ser un verdadero motor de cambio y desarrollarse de la mano del territorio y de las comunidades locales. En relación con el uso del suelo, Villagrasa ha planteado la necesidad de reflexionar sobre si tiene sentido destinar tierras de alto valor agronómico a instalaciones renovables, recordando las limitaciones ya recogidas tanto en la ley de agricultura familiar como en la propia ley de la energía.

Darío Villagrasa, vicesecretario general del PSOE en Aragón

El PSOE ha defendido la autonomía local y el derecho del territorio no solo a opinar, sino también a tomar decisiones, especialmente cuando existen afecciones ambientales o paisajísticas. Al mismo tiempo, su representante ha subrayado que Aragón «necesita renovables y buenas infraestructuras eléctricas para atraer inversión empresarial», evitando quedar relegado al papel de mera comunidad productora y apostando por un modelo en el que la energía actúe como tractor económico y social.

Respecto a la ley autonómica, Villagrasa ha abogado por defenderla sin renunciar a introducir mejoras, como el refuerzo del fondo de solidaridad energética para que revierta de forma efectiva en los territorios más afectados. En este punto, ha señalado «situaciones de desequilibrio» como las derivadas de líneas de evacuación o de la proximidad a zonas Red Natura y ha reclamado una distribución más equitativa de la riqueza para avanzar hacia un Aragón más cohesionado.

Finalmente, el dirigente socialista recalca la importancia de coordinar la política energética autonómica con el Gobierno de España y de utilizar la energía, en determinados momentos, como herramienta para incidir en la fiscalidad y en la fijación de población. «El objetivo es consolidar una región competitiva, generadora de empleo y respetuosa con las esencias de Aragón», ha afirmado.

El tercer representante político que ha intervenido en el encuentro ha sido Alberto Izquierdo, presidente del Partido Aragonés. Izquierdo ha defendido una política energética que combine desarrollo, equilibrio territorial y respeto al medio rural, subrayando la necesidad de que la implantación de proyectos energéticos tenga un retorno claro y tangible para los municipios afectados: «Aragón no puede limitarse a ser únicamente un territorio productor de energía, sino que debe aspirar a que esa producción se traduzca en oportunidades reales de desarrollo local, empleo y cohesión territorial». En este sentido, ha remarcado la importancia de que las decisiones energéticas se adopten con sensibilidad hacia el territorio y sus habitantes. «Aragón no puede ser solo un territorio de paso o de producción; la energía tiene que dejar riqueza donde se genera. El reto de Aragón a día de hoy no es la producción; es la capacidad de autoconsumir la energía que generamos».

Alberto Izquierdo, presidente del Partido Aragonés

El dirigente del PAR también ha puesto el foco en los impactos que determinados proyectos pueden generar en el medio rural, especialmente en términos paisajísticos, ambientales y sociales, y ha reclamado que estas cuestiones se aborden desde el diálogo y el consenso con los ayuntamientos y las comarcas. A su juicio, la falta de escucha al territorio es una de las principales fuentes de conflicto asociadas al despliegue de las renovables. «Cuando el territorio no participa en las decisiones, lo que debería ser una oportunidad acaba convirtiéndose en un problema». Izquierdo ha defendido la autonomía local como un principio irrenunciable y ha considerado que los municipios deben tener capacidad real de decisión sobre los proyectos que afectan a su entorno. «No creo que los proyectos renovables generen distorsión en el territorio. Cuando tienen la mayoría y el respaldo del propio territorio deben salir adelante. Pero los vendepatrias vienen a los pueblos y nos dicen que somos tontos. Los ayuntamientos son mayores de edad y hay que respetar sus decisiones».

El presidente del PAR también ha reconocido la necesidad de avanzar en la transición energética y de contar con infraestructuras eléctricas adecuadas para garantizar el desarrollo económico de Aragón. «El reto de Aragón no es la generación, sino las redes y convertir su energía en datos. La ley de energía es la mayor muestra de autogobierno que ha tenido Aragón en los últimos 20 años y por eso hay que luchar por el agua y por la energía. Si gestionamos nuestra energía seremos libres y, en consecuencia, poderosos. La independencia energética es importantísima», ha recalcado Izquierdo.

Izquierdo, que ha señalado que Aragón cuenta con ‘islas energéticas’ como Platea o el Bajo Aragón, ha defendido que hay que trabajar «en una planificación energética real, no esperar a una quinquenal. Defendemos la inversión privada en las redes de transporte. Hay que seguir generando energía, pero hay que hablar siempre de futuro y no de pasado. Aragón no tiene que exportar energía sino datos», ha afirmado.

El portavoz aragonesista también se ha mostrado crítico con el impacto fiscal de los proyectos energéticos, reclamando una redistribución de la fiscalidad derivada de la producción. En este contexto, ha apostado por mecanismos más eficaces para que los ingresos y compensaciones reviertan en los territorios más afectados por las infraestructuras energéticas. «Respecto a los impuestos generados, el 100% debe ir de forma directa y finalista al territorio, que debe ser quien decida cómo se gestionan. La reversión debe ser pactada con el territorio y para eso hay que hablar; y esa es función de los ayuntamientos. Las asociaciones están bien, pero quien tiene la autoridad y la legitimidad para defender a sus habitantes son los ayuntamientos. El consenso debe ser con el territorio, pero con quien realmente vive ahí, no con quien pasa con el megáfono y se vuelve a ir».

Fernando Ledesma, portavoz del PP en las Cortes de Aragón, ha replicado a Izquierdo respecto a la política fiscal: «Hay que decidir la forma de reparto porque los impuestos tienen una finalidad distributiva: algunos municipios no pueden tener renovables y es con los impuestos con lo que se les debe compensar. En aquellos municipios que ya tienen renovables, muchas veces es la propia promotora la que les aporta algunos beneficios más allá de los fiscales. Ese fondo de solidaridad debe ser también para los que no tienen capacidad o posibilidad de generar energía y, por eso, la administración debe tener cierto margen de discrecionalidad en este tema».

Asignaturas pendientes

Los representantes de los tres partidos no han eludido señalar cuáles son los retos más acuciantes para el futuro energético de la comunidad. Fernando Ledesma, portavoz del PP en las Cortes de Aragón, ha afirmado: «El gran reto de Aragón, pero también de España, es el redimensionamiento de la red eléctrica. En Aragón tenemos mucha demanda y es donde tenemos que echar el resto y donde el Gobierno de Aragón debe pelear. El futuro pasa por la energía y la energía pasa por las redes. Si no se resuelven, tendremos un problema muy pronto».

Respecto a las redes, Darío Villagrasa ha señalado: «En la Administración debe prevalecer la cooperación y la lealtad. El debate de los nudos de acceso, como las líneas de conexión, son necesidades reales y desde el Gobierno de Aragón se debe llegar a acuerdos con el Gobierno central. Hace falta más cooperación institucional y menos apertura de telediarios para decir que se está en todo en desacuerdo», ha criticado.

«Los proyectos energéticos deben ser entendidos como buenas noticias, como símbolo de generación de riqueza. Pero en Aragón tenemos otros retos más allá de los parques de renovables: ¿qué pasa con el biogás? En el último año ha habido una proliferación de proyectos en distintos municipios para proponer este nuevo modelo. O los saltos hidroeléctricos del Pirineo, de los que hemos solicitado su reversión. ¿Y qué ocurre en la relación de los particulares con las empresas distribuidoras de energía? ¿Qué ayuntamiento no ha tenido problemas para ampliar polígonos industriales por cuestiones energéticas? Tenemos que facilitar una interlocución para que, cuando se habla de energía, no todo sea burocracia y costes excesivos. Desde el PSOE propusimos que el Gobierno de Aragón tuviera una unidad administrativa para resolver problemas entre ayuntamientos y empresas distribuidoras porque la demora en los tiempos lastra proyectos y futuro».

Respecto a los retos energéticos, Alberto Izquierdo, presidente del PAR, ha remarcado la necesidad de trabajar la vertiente más didáctica del sector: «Tenemos que conseguir que la gente entienda qué significa la implantación de energía en Aragón. Y también hay que hacer un mapa de la energía de la comunidad que diga dónde sí se pueden implantar proyectos, donde no y dónde con condiciones. Las dudas respecto a las renovables muchas veces se deben a desinformación que algunos aprovechan. Todo el mundo debe tener claro qué se puede hacer y dónde y qué no», ha recalcado. «Pero la gran dificultad de Aragón es el colapso energético de no poder generar más energía porque no la podemos consumir o exportar porque no reciben autorización del Estado».

«El autogobierno es la única manera de que desarrollemos nuestras infraestructuras energéticas adelantando las inversiones. El Gobierno Vasco lo ha hecho y Aragón debería hacerlo, debería tener ese capacidad gracias a la colaboración público-privada. Es posible la inversión privada en las redes de transporte y financiar las infraestructuras que necesita Aragçón. Como autonomía no podemos ir por la vía lenta a la espera de ver qué hace el Gobierno de España, que no tiene capacidad para asumir el liderazgo en las redes porque el sector le ha adelantado por la izquierda y por la derecha», ha señalado Izquierdo.

Biometano

El biometano también ha protagonizado varios titulares en la prensa aragonesa durante las últimas semanas y ha estado presente en el debate. Ledesma ha apuntado que es «una solución al problema que tenemos, el de los purines. A veces hay tensiones con los municipios por temas de proximidad pero, si se hacen bien las cosas, realmente es una solución. Hay que multiplicar las plantas de procesamiento. El producto que queda tras el proceso sí tiene utilidad para el campo. Todo son ventajas y los retos hay que ir solucionándolos. Por eso debemos acelerar los procesos de impacto ambiental», ha defendido.

Villagrasa, por su parte, ha señalado que es muy importante «enlazar este tema con la pedagogía: Uno de los ejercicios que tiene que hacer el sector y la administración es de qué beneficios aporta, cómo se evacúa ese gas,… y las ventajas directas que aporta para sectores como la ganadería intensiva. Es una buena noticia, algo positivo, pero hace falta pedagogía para evitar alarma social y mucha colaboración con los ayuntamientos y productores». «Aragón es un territorio extensísimo, por eso es importante ver dónde se instalan esta plantas. No todas las empresas que se presentan en un ayuntamiento para impulsar este tipo de proyectos tienen el mismo rigor y profesionalidad y por eso, una vez más, es importante contar con esa pedagogía sobre el biometano. Todavía no hemos visto un gran número de estas plantas en funcionamiento pero, si en Aragón vamos a pasar del conflicto de las renovables a las de biometano, trabajemos todos juntos para evitarlo», ha remarcado.

En la misma línea se ha postulado Izquierdo: «Pronto oiremos ‘Biometano sí, pero no así’. La gente tiene que saber qué es, qué beneficios reales aporta. Ya se están generando movimientos sociales en contra porque estar en contra es algo que genera espacio político. Como en las renovables, el gobierno debe implicarse también en crear un mapa del biometano. Es importante que un alcalde sepa, cuando alguien va a su casa, quién es el que va. Y es ahí donde el Gobierno de Aragón debe acompañar». «Todas las propuestas proyectadas no serán una realidad», ha concluido el presidente del PAR.

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