La guerra de Ucrania y la autosuficiencia energética

Artículo de opinión de Antonio Gargallo, project manager del Clúster de la Energía de Aragón.

A veces es triste que un acontecimiento terrible como una guerra en las puertas de la Unión Europea nos haga reflexionar en otros aspectos como los daños colaterales que genera. En nuestro caso, la energía.

No entramos a valorar la desgracia y el drama humanitario que conlleva, ya que es inconcebible que en nuestro continente se repitan escenas propias de la Segunda Guerra Mundial, con un final desconocido lleno de incertidumbre, miedo y dolor.

En nuestro caso, y dado el sector que representa el Clúster de la Energía de Aragón donde trabajo, estamos obligados a realizar una serie de reflexiones que deben impulsar más si cabe alguna de las iniciativas que con otros agentes y empresas estamos llevando a cabo.

Desde hace bastante tiempo, la Unión Europea ha hecho una apuesta firme por la transición energética apoyándose en las energías renovables, con la que se busca conseguir un doble objetivo: por un lado, mitigar los efectos del cambio climático, evitando el uso de combustibles fósiles y sus emisiones de efecto invernadero; por otro, reducir la dependencia energética que actualmente existe con terceros países, como es Rusia con el petróleo y gas.

Una coyuntura complicada ya que, a las sanciones impuestas desde Europa a Rusia, vendrá consigo un encarecimiento del coste de la energía en sus múltiples vectores y que afectará al bolsillo de todos. Cuestión que debemos asumir inexorablemente.

Desde el Clúster de la Energía apostamos por la electrificación de la industria, potenciar la implantación de energías renovables y fomentar el autoconsumo en cualquiera de sus modalidades, ya sea a través de comunidades energéticas, compartido o individual.

Es muy repetitivo volver a incidir en la importancia de la ubicación de Aragón, su posición estratégica y la importancia de los recursos endógenos que poseemos con unos regímenes de viento muy significativos acompañados con unas insolaciones solares más que aceptables, pero sigue siendo muy evidente que Aragon cuenta con todos los factores clave para ser una región de referencia dentro del país en los sectores de la energía y la logística.

Las administraciones públicas, las empresas, los centros de conocimiento y la sociedad deben encontrar un punto de encuentro para que todos los intereses sean satisfechos y, en consecuencia, todos salgamos favorecidos.

Generar aquí energía es un polo de atracción empresarial a la implantación de nuevas empresas en el territorio, fomenta unos ingresos municipales importantes que permiten acometer acciones para el beneficio de sus habitantes, se generan puestos de trabajo de calidad y duraderos en el tiempo en el campo del mantenimiento y operatividad de las plantas y, de manera paralela, toda la actividad redunda en el sector servicios.

Quizás no vamos a solucionar toda la problemática de la España vaciada, pero el sector de la energía y las renovables puede ayudar a afianzar población en algunas zonas y dar un impulso a las económicas locales, como ya lo viene haciendo en las zonas en las que están operativas.

Por todo ello, todos los agentes que participamos de alguna manera en el sector de la Energía estamos obligados a entendernos para impulsar el sector, mejorar nuestras cuotas de autosuficiencia y bajar la cuota de dependencia respecto a terceros países.

La sociedad en su conjunto saldrá beneficiada. Seremos más libres a la hora de tomar ciertas decisiones como país sin temor a que un dictador, a 4.000 mil kilómetros de distancia, decida cerrarnos el grifo. En nuestras manos está cambiarlo.